Artículo: Adaptógenos: qué son, qué se sabe y cuándo no tomarlos

Adaptógenos: qué son, qué se sabe y cuándo no tomarlos
Los adaptógenos llevan unos años en todas partes: en lattes, en gominolas, en cremas y en casi cualquier cosa que prometa calma. La palabra suena bien y se explica fácil, plantas que ayudan al cuerpo a llevar mejor el estrés, y precisamente por eso conviene mirarla con un poco de calma. Hay plantas con estudios interesantes detrás, hay mucha tradición sin demostrar y hay situaciones en las que es mejor no tomarlos.
Qué son los adaptógenos
El término nació en la Unión Soviética a mediados del siglo XX, cuando un grupo de investigadores empezó a estudiar plantas que, en teoría, aumentaban la resistencia del organismo al estrés físico y mental sin alterar su funcionamiento normal. Las primeras en estudiarse fueron el eleuterococo y la rhodiola, y con los años se sumaron la ashwagandha, el ginseng, la schisandra o algunos hongos como el reishi y el cordyceps.
Conviene saber que «adaptógeno» no es una categoría reconocida por la medicina, y que en Europa no hay ninguna declaración de salud aprobada que permita afirmar que una de estas plantas reduce el estrés. Eso no significa que no hagan nada. Significa que lo que se dice de ellas tiene que leerse con matices.
El estrés, en dos párrafos
Ante una amenaza, las glándulas suprarrenales liberan cortisol y adrenalina: sube el pulso, el cuerpo moviliza energía y el cerebro se pone en alerta. Cuando la amenaza pasa, todo vuelve a su sitio. El problema aparece cuando no pasa nunca, y el cuerpo vive semanas o meses en ese estado. El estrés crónico se asocia a peor sueño, defensas más bajas, tensión alta, ansiedad y, sí, a una piel más reactiva y apagada.
Es probable que hayas leído sobre la «fatiga suprarrenal» y sus síntomas. Los endocrinólogos no la reconocen como diagnóstico, y si te sientes agotada de forma persistente lo sensato es ir al médico antes que al herbolario.
Qué dice la evidencia
Ashwagandha. Es la que tiene más estudios: varios ensayos clínicos, todos pequeños y cortos, han encontrado menos estrés percibido, niveles de cortisol más bajos y mejor calidad de sueño frente a placebo. Es la más prometedora, aunque faltan estudios más largos.
Rhodiola. Hay algunos datos sobre fatiga y cansancio mental, con resultados modestos y estudios de calidad irregular.
Reishi y cordyceps. Mucha tradición en la medicina china y bastante investigación en laboratorio, pero poca evidencia sólida en personas. Se toman más como un hábito de cuidado que como un tratamiento.
Cuándo no tomarlos
Que algo sea natural no lo hace inocuo, y los adaptógenos tienen efectos reales, que es justo lo que se les pide. Por eso mismo tienen contraindicaciones:
- Embarazo y lactancia. La ashwagandha no se recomienda, y en general ningún adaptógeno tiene datos de seguridad suficientes en esta etapa.
- Tiroides. La ashwagandha puede aumentar los niveles de hormonas tiroideas. Si tienes hipertiroidismo o tomas medicación para la tiroides, consúltalo antes.
- Medicación. La ashwagandha puede sumar su efecto al de sedantes, ansiolíticos, antidiabéticos y fármacos para la tensión, y el reishi al de los anticoagulantes. La mucuna contiene L-dopa de forma natural, así que no se combina con medicación para el Párkinson ni con algunos antidepresivos.
- Enfermedades autoinmunes. Varios de estos ingredientes estimulan el sistema inmunitario, y en estos casos no siempre es buena idea.
- Hígado. Se han descrito casos poco frecuentes de daño hepático asociados a la ashwagandha. Si notas cansancio extremo, orina oscura o la piel amarillenta, deja de tomarla y consulta.
- Regaliz. Tomado de forma continuada puede subir la tensión arterial.
Si tomas cualquier medicación o tienes una enfermedad crónica, coméntalo con tu médico o farmacéutico antes de empezar.
Cómo los entendemos en La Crème
Ningún polvo arregla una vida que no deja dormir. Lo que sí puede hacer un adaptógeno bien elegido es acompañar: convertirse en un gesto diario que te obliga a parar cinco minutos, prepararte algo caliente y bajar el ritmo. Para nosotras, esa parte del ritual cuenta tanto como la planta.
Trabajamos con Anima Mundi, una marca de Brooklyn que formula con plantas ecológicas y concentraciones conocidas. La Ashwagandha es un extracto concentrado de raíz con un 1,5 % de withanólidos, sus compuestos más estudiados. El Golden Moon Milk es su versión de la leche dorada para la noche, con cúrcuma, reishi, ashwagandha, loto azul y lavanda. El Golden Sun Milk es la versión de la mañana, con cúrcuma, jengibre, cordyceps, maca y mucuna, así que ten en cuenta lo que contamos más arriba sobre la mucuna. Y el Reishi es polvo del hongo con un 10–11 % de betaglucanos, para añadir al café o a cualquier bebida.
Quizá la pregunta no sea qué planta tomar, sino qué parte del día te estás saltando.
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