Protectores solares químicos y naturales.

Las cremas solares de toda la vida se clasifican en varios tipos:

-Los filtros químicos, que absorben las radiaciones. El principal inconveniente que tienen es que algunos de ellos actúan como disruptores endocrinos y además son contaminantes del medio marino.

-Los filtros naturales o físicos, los más utilizados son el zinc y el dióxido de titanio. Actúan reflejando la radiación y son respetuosos con el mundo acuático.

-Los filtros biológicos, con propiedades antioxidantes y protectoras. Luchan contra la oxidación celular provocada por los radicales libres. Utilizarlos no te exime de usar un filtro químico o físico, pero es el complemento ideal durante los meses de verano para reforzar la protección de la piel. Dentro del grupo de filtros biológicos, está la poco conocida protección solar sistémica. Este tipo de protección ejerce una defensa global sobre nuestra piel, se trata de ingredientes que podemos aplicar (o ingerir) para protegerla (aún más) de las radiaciones. Destacan los betacarotenos, las vitaminas A, C, E y E o los polifenoles del té verde, con una gran capacidad antioxidante.

¿Las cremas solares caducan?

Por supuesto que sí, como todos los productos cosméticos. Todos los envases llevan especificado el PAO «período después de abierto». ¿Y qué es el PAO? Es un símbolo impreso en el envase que indica con un número, el tiempo durante el que podrás usar el cosmético en cuestión una vez abierto por primera vez.

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