
Licia Florio
Volvamos a pintarnos las uñas. En casa. A nuestro ritmo. Sin pedir cita, sin luces blancas, sin conversaciones forzadas ni prisas disfrazadas de lujo.
La calle ya está llena de salones. Lo que falta es tiempo propio.
Licia Florio reivindica la manicura como un gesto íntimo y cotidiano. No como un servicio, sino como un ritual doméstico. Ese momento breve —y nada espectacular— en el que paras, eliges un color y te ocupas de ti con las manos.
Sus esmaltes se fabrican en Italia, con fórmulas veganas, limpias y bien pensadas, y una paleta que huye del ruido: tonos con matiz, suaves o profundos, que acompañan la piel y siguen teniendo sentido cuando pasa la moda.
Pintarse las uñas no es volver atrás. Es recuperar algo que era nuestro.
Esmaltes de uñas de alta calidad, veganos y con ingredientes limpios. Están libres de crueldad animal (no testados en animales) y fabricados en Italia. La exclusiva fórmula libre de tóxicos está formulada sin tolueno, formaldehído, ftalato de dibutilo, alcanfor, benceno, xileno, resina fenol-formaldehído, trifenil fosfato, cetonas, ftalatos, poliuretano, solventes petroquímicos, formadores de película de poliuretano, parabenos, mercurio, plomo, FD&C, alquitrán de hulla, gluten, subproductos del trigo, aromáticos, hidrocarburos y formulados sin fragancia.
Filtros




