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Artículo: Cosmética en el embarazo: lo que sí, lo que no y lo que acompaña

Cosmética en el embarazo: lo que sí, lo que no y lo que acompaña

Cosmética en el embarazo: lo que sí, lo que no y lo que acompaña

Durante el embarazo la piel cambia, y no siempre en la dirección de ese famoso brillo del que habla todo el mundo. Puede secarse, picar en el abdomen a medida que se estira, llenarse de granitos que no tenías desde los veinte o mancharse en la frente y sobre el labio con el primer sol. Y justo cuando más ganas tienes de cuidarte aparecen las listas de ingredientes prohibidos, las marcas «aptas» y las capturas de pantalla que se contradicen entre sí y que te hacen dudar hasta del gel de ducha.

En la tienda vemos a muchas clientas en ese punto, con el móvil en la mano y la sensación de que cualquier bote puede ser un riesgo. Así que vamos a poner orden con honestidad: qué conviene evitar porque hay consenso, qué es razonable seguir usando y qué productos tenemos que encajan con esa idea, sin prometer lo que la cosmética no puede cumplir. Una cosa por delante: ninguna tienda puede garantizarte que una marca entera sea «segura en el embarazo», y desconfiaríamos de quien lo haga.

¿Qué cosmética conviene evitar en el embarazo?

La lista en la que hay acuerdo es más corta de lo que parece. El punto principal son los retinoides: retinol, retinal, tretinoína, adapaleno y similares. Los retinoides orales están contraindicados porque se sabe que causan malformaciones, y aunque lo que se absorbe a través de la piel con una crema es muy poco, la recomendación general de ginecólogos y dermatólogos es dejarlos durante el embarazo y la lactancia por precaución. La hidroquinona, que se usa con receta para las manchas, también suele desaconsejarse porque la piel absorbe una proporción alta, y los peelings con ácido salicílico a concentraciones elevadas son otro de los tratamientos que se aparcan hasta después.

Luego hay una segunda lista, la del «por si acaso», en la que la evidencia es escasa y lo que manda es la prudencia. Ahí entra el bakuchiol, del que no hay datos en embarazo (lo explicamos en bakuchiol o retinol), y los aceites esenciales concentrados, que no conviene aplicar puros ni en grandes cantidades. Que un producto lleve perfume no lo convierte en peligroso, pero el olfato suele estar más sensible en estos meses y es razonable elegir fórmulas neutras si los olores te revuelven. Y si usabas algún tratamiento con receta para el acné, las manchas o la rosácea, lo que toca es hablarlo con tu ginecóloga, tu matrona o tu dermatóloga, no decidirlo a partir de una lista de internet.

¿Qué sí es razonable usar en la cara?

Lo que necesita la piel en el embarazo se parece mucho a lo que necesita siempre, solo que con menos margen para el exceso: limpiar sin agredir, hidratar y protegerse del sol. No es el momento de probar cinco activos nuevos, sino de quedarse con una rutina corta y conocida que te deje la piel cómoda, y si hasta ahora te iba bien con tu limpiador suave, no hay ningún motivo para cambiarlo.

Para hidratar, la Balancing Facial Cream de Maiwe lleva aceite de macadamia, karité, escualano, ácido hialurónico e inulina, no lleva perfume y es lo bastante ligera para pieles normales o mixtas, que son las que más suelen notar los granitos hormonales. Si tu piel se ha vuelto más seca, puedes añadir por la noche unas gotas del Plum Beauty Oil de Le Prunier, que tiene un único ingrediente, aceite de semilla de ciruela ecológico, y por eso es de las opciones más fáciles de leer en todo el baño.

¿Por qué el protector solar es lo más importante?

Porque los cambios hormonales del embarazo hacen que la piel produzca pigmento con más facilidad, y el melasma, esas manchas marrones que salen en frente, pómulos y sobre el labio, es muy habitual en estos meses. El sol y la luz visible lo empeoran, y una vez que aparece cuesta bastante que se vaya, así que la prevención diaria es lo que de verdad marca la diferencia: protector todas las mañanas, reaplicar si pasas tiempo fuera, y gorra o sombrero en verano.

Muchas mujeres prefieren en esta etapa los filtros minerales porque el óxido de zinc se queda en la superficie de la piel y suele tolerarse bien, aunque no hay pruebas de que los filtros orgánicos autorizados sean un problema. El Daily Mineral Sunscreen SPF30 de Maiwe usa solo óxido de zinc como filtro, lleva ectoína y aceite de rosa mosqueta y no tiene perfume. Si ya tienes tendencia a las manchas o pasas muchas horas al aire libre, el Everyday Sunscreen SPF50 de Le Rub te da más protección, con un 19 % de óxido de zinc y también sin perfume. Si quieres entender mejor qué significa cada cifra, lo contamos en SPF: lo que te conviene tener claro.

¿Se pueden prevenir las estrías con cosmética?

La respuesta honesta es que ninguna crema ni ningún aceite ha demostrado de forma consistente que las prevenga. Las estrías dependen sobre todo de la genética, de la velocidad a la que se estira la piel y de las hormonas, y por eso hay mujeres que no se ponen nada y no tienen ni una, y otras que se masajean cada noche y les salen igual. Lo que sí hace un buen aceite o un bálsamo es aliviar la tirantez y el picor de la piel que se estira, mantenerla flexible y cómoda, y darte cada día unos minutos para ti, y eso ya justifica usarlo.

En La Crème trabajamos la línea de mamá de Minois Paris, una marca francesa que fabrica en Francia. El Mama Oil es una mezcla de aceites de girasol, almendra dulce, sésamo, sacha inchi, argán y aguacate con vitamina E, y el Mama Balm es su versión en crema bálsamo, con karité, aceite de aguacate, aloe y extracto de chlorella, una microalga. Muchas clientas usan el bálsamo por la mañana, porque se absorbe rápido y permite vestirse enseguida, y el aceite por la noche, con un masaje lento en abdomen, pecho, caderas y muslos. Los dos llevan perfume, con un aroma suave a azahar en el caso del bálsamo, así que si estás muy sensible a los olores, mejor que los huelas antes. Durante la lactancia, evita aplicarlos en el pezón y la areola antes de las tomas.

Cuándo hay que consultar al médico

Hay cambios de piel que forman parte del embarazo y otros que conviene no dejar pasar. Si aparece un picor intenso y generalizado, sobre todo en las palmas de las manos y las plantas de los pies y en el tercer trimestre, coméntalo enseguida con tu ginecóloga o tu matrona, porque puede tener una causa hepática que hay que vigilar y que ninguna crema va a resolver. Lo mismo con erupciones que se extienden o granitos muy inflamados que duelen: la consulta no es un exceso de celo, es parte del cuidado.

Habrá noches en las que no tengas ganas de nada, ni de aceites ni de rutinas, y no pasa absolutamente nada por saltártelas. Y habrá otras en las que el único gesto posible sea extender un poco de aceite sobre la tripa mientras alguien, desde dentro, decide moverse justo en ese momento.

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